Mirra

 

Mirra ( Commiphora myrrha )

 

La mirra es conocida por ser uno de los tres elementos (oro, incienso y mirra) que, según cuenta la tradición católica, llevaron los Reyes Magos a Jesús de Nazareth recién nacido, representando la amargura que éste sufriría en La Pasión y Muerte

El nombre de Mirra deriva de la palabra árabe y griega “mur”, que significa amargo.

Se trata de una resina aromática que exuda del arbol de mirra, un árbol que de forma natural crece al noreste de África, en Arabia y Turquía. De sabor muy amargo, la mirra fue un bien muy preciado en la antigüedad, ya que se empleaba para elaborar perfumes y ungüentos.

El aceite esencial se extrae como goma de resina de la corteza del árbol. Tanto el resinoide como el absoluto de resina se extraen por la extracción en sí con solventes a partir de la mirra cruda. Eso sí, el aceite esencial se obtiene mediante destilación al vapor.

La mirra cruda se obtiene mediante la exudación espontánea por las grietas y fisuras que ordinariamente se forman en la corteza o por incisiones realizadas en ella. El resinoide se caracteriza por ser una masa viscosa pardo rojiza de olor ciertamente cálido, rico y especiado balsámico que al secarse adquiere formas irregulares con la misma tonalidad pardo rojiza. En su composición se destaca un aceite esencial formado por terpenos, sesquiterpenos, esteres, aldehido cumínico y eugenol. Además, presenta ácidos, fenoles, proteínas y glúcidos. Estos componentes le confieren fundamentalmente propiedades expectorantes, antitusivas y antisépticas.

Esta poderosa resina resulta ideal para aquellas personas que, con cierta habitualidad, presentan irritaciones en la boca, llagas o tienen propensión a sangrar por las encías. Es recomendada su uso sólo en tratamientos externos, o bien en formas de gargarismos, ya que no es bien absorbida por el intestino

 

Propiedades:

 

♦ Expectorantes, antitusivas y antisépticas

En uso externo es balsámica y antiséptica. Se usa para ayudar a la cicatrización de las heridas y en cosmética entra en la composición de algunas cremas nutritivas.

Se utiliza sobre todo, en inflamaciones de la cavidad bucal (gargarismos) como faringitis, amigdalitis y afecciones respiratorias (resfriados comunes).